Hola amigos, en el presente me gustaría compartir un cuento muy bonito que encontré en uno de los libros de mi papá, el mismo que nos deja un excelente mensaje al momento de que alcanzar nuestros sueños, espero lo difruten tanto como lo hice la primera vez que lo leí, saludos.

Hilo de agua
Era un hilo de agua que saltó de la roca y comenzó a corretear cuesta abajo. Un pájaro bajó a bebérselo y él dijo:
- “No me tomes todavía, que soy muy pequeño y me consumirás todo.”
- “¿Pero qué más quieres? Así te llevaré volando por el aire, mientras que, arrastrándote como gusanillo, nunca llegarás a ninguna parte.”
- “Llegaré. Ahora mismo estoy en camino hacia el mar.”
- “¡Pero qué optimismo! No comprendes que el mar está a miles de kilómetros de aquí, que hay que atravesar montañas, desiertos, en fin, casi toda la tierra?”
- “No importa, ya llegaré.”
El pájaro no quiso escuchar más y echó a volar.
El hilo de agua siguió arrastrándose centímetro a centímetro. En todo el día sólo logró avanzar unos metros y luego la tierra se lo chupó. Sin embargo, él siguió tironeando hacia arriba para salir a la superficie.
Tuvo que humedecer el camino, que era el tributo pagado a la tierra, para que lo dejara seguir adelante. Así fue hilvanando el camino con reflejos plateados. Una puntada aquí y otra más allá. Tenía que aprovechar las noches para caminar con mayor soltura.
Ya pasaba un mes que andaba por el camino, ya había crecido bastante, aunque estaba tan delgado por el esfuerzo, que en algunas partes se cortaba. Un día encontró en el campo otro hilo de agua, que se detuvo a preguntarle:
- “¿A dónde vas tan apurado?”
- “Voy al mar.”
- “¿Cómo te atreves a pensarlo siquiera? Si eres tan pequeño…”
- “Llegaré” Iba a seguir adelante, cuando se detuvo y le dijo: ¿Por qué no me acompañas tú? Unidos seremos más fuertes y llegaremos más pronto.”




